Artículo historico – “Los Lagos de Perico”

La mítica cima asturiana nos ha brindado momentos de gran espectáculo ciclista como las dos victorias de Pedro Delgado, separadas por siete años una de la otra

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En la edición de 1983 los organizadores de la Vuelta Ciclista a España presentaban en sociedad para el mundo del ciclismo la que iba a ser la ascensión santo y seña de la carrera durante muchos años, quizás hasta la llegada del temible y empinado Angliru. Los Lagos de Covadonga inician su camino al pie del santuario donde se encuentra la famosa Santina y llegan a los 1135 metros de altitud en un tortuoso trazado de rampas de dos dígitos que siempre suelen ir acompañadas de la eterna niebla. En su primera aparición en 1983 la denominación exacta de la ascensión era la de los Lagos de Enol, lo que dio lugar a un juego de palabras que tuvo que ver con la participación del gran Bernard Hinault en aquella espectacular edición, los Lagos de “Hinault”. Sin embargo el francés sufrió como nunca en las rampas asturianas y sucumbió ante un sensacional Marino Lejarreta, no obstante días después en Serranillos daba un golpe magistral para vencer aquella Vuelta.

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Pero si un corredor puede hablar de una relación especial con la cima de Covadonga ese es el segoviano Pedro Delgado. Aunque no solo hubo buenos momentos para Perico en los Lagos, en 1984 con el amarillo líder de Caja Postal a su espalda, perdía contacto con un trío formado por Caritoux, Dietzen (ganador de la etapa) y el malogrado Alberto Fernández, grandes favoritos a la victoria, y prácticamente decía adiós a sus opciones de victoria en aquella ronda española que el galo Eric Caritoux vencía por tan solo seis segundos a Fernández, siendo hasta la fecha el triunfo con menor ventaja en la clasificación general de la Vuelta.

Delgado_vuelta_85__156579951Un año después Delgado se presentaba en la salida de la Vuelta Ciclista a España en Valladolid como uno de los más firmes candidatos a la victoria final aunque con rivales de mucha entidad como Robert Millar, Fabio Parra o el propio Caritoux. Llegado el sexto parcial de esta edición, los ciclistas afrontaban la etapa que les iba llevar de la capital del Principado de Asturias, Oviedo, a los ya célebres Lagos de Covadonga. En el recorrido de la etapa también se iba a ascender un puerto clásico en Asturias como es el Mirador del Fito para llegar a los alrededores de Cangas de Onís, desde donde se inicia la subida a los Lagos. Como líder de la prueba iba un prometedor joven navarro del conjunto Reynolds llamado Miguel Induráin, un corpulento rodador que pasaría por dificultades en las complicadas rampas del coloso astur e iba a perder el amarillo en aquella jornada, sin saberlo el destino le tenía reservadas muchas tardes con ese color en su maillot. Cinco hombres, Pedro Muñoz, Robert Millar, Peio Ruiz Cabestany, Pacho Rodríguez y Álvaro Pino acompañaban al segoviano Delgado como cabeza de carrera en  dirección a los últimos kilómetros de los Lagos de Covadonga. Después de algunos movimientos como el del gallego de Ponteareas Álvaro Pino, Perico demarraba con fuerza y se iba enfilado hacia la victoria con el alegre pedaleo por el que siempre se caracterizaba. Por detrás los colombianos Parra y Herrera hacían añicos la carrera. Pero era el escocés Millar seguido de Pino quienes iniciaban la inútil persecución de Pedro Delgado, que con doce segundos de renta se alzaba vencedor en los Lagos, consiguiendo el liderato de la Vuelta Ciclista a España que días después perdería en favor de su compañero Cabestany y más tarde de Robert Millar, al cual volvió a arrebatar la preciada túnica en una polémica escapada con Pepe Recio en la penúltima etapa, con llegada en las destilerías DYC de Segovia. Pedro Delgado, que entonces formaba parte del equipo Orbea-MG conseguía así su primera gran ronda por etapas.

Fue en 1989 cuando Perico Delgado vencía su segunda Vuelta a España y, a pesar de brillar en otras etapas de montaña de aquella ronda, no tuvo su día en la que finalizaba en los Lagos y cedía casi dos minutos con respecto al vencedor Álvaro Pino y un minuto con su perseguidor en la general Fabio Parra, que se colocaba a dos segundos del corredor español.

Pero hay que avanzar hasta la Vuelta de 1992 para la segunda parte del idilio Perico-Lagos de Covadonga.  Su compañero en Banesto, Miguel Induráin ya era considerado el héroe del ciclismo nacional tras vencer en el Tour de Francia de 1991 pero unos meses antes del que iba a ser el segundo Tour de Miguel, a finales del mes de abril, se disputaba la Vuelta a España con una notable participación. La decimocuarta etapa de esa Vuelta finaliza en la duras rampas de los Lagos procedente de Santander, con Jesús Montoya de líder de la clasificación general y con el suizo Tony Rominger a apenas un minuto del ciclista murciano del Seguros Amaya.

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La ascensión estaba repleta de público que había llegado incluso días antes para presenciar en directo un gran espectáculo ciclista con los majestuosos Picos de Europa como incomparable marco. Cubino, Farfán, Rominger, Montoya, Delgado… ya solo quedaban en cabeza de carrera los grandes favoritos a la victoria final en Madrid sufriendo unos más que otros y con el líder Montoya marcando la rueda del segoviano en todo momento. Los colombianos mueven la carrera pero es Pedro Delgado junto al ciclista que porta el amarillo Jesús Montoya, quienes ponen tierra de por medio y se marchan dejando unos metros por detrás, sufriendo los abultados porcentajes de la subida asturiana, al gran favorito al triunfo final Tony Rominger. A poco más de cinco kilómetros para la línea de meta, Delgado deja sentado al pequeño escalador murciano y realiza una magnifica exhibición para conseguir su segunda victoria en los Lagos de Covadonga, esta vez más espectacular si cabe que la que obtuvo en la edición de 1985. Rominger pierde  39 segundos en meta y Jesús Montoya, que cede algo menos de un minuto, conserva el liderato en un difícil día para él. Días después, en una tremenda demostración de fuerza en la contrarreloj de Fuenlabrada, Rominger daba la vuelta a la situación y dejaba sentenciada la carrera. En el podio final de Madrid le acompañaban Montoya y el propio Pedro Delgado.

Escrito por:
@SinCadenaBlog

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