Contador manda en la Vuelta – “Extraña segunda semana de competición”

Tras el paso por Andalucía la Vuelta se dirigió hacia el norte para entrar en la fase más importante, que no definitiva, de la competición. Después de la disputa de la segunda semana todo sigue abierto y cualquier cosa puede ocurrir aún en carrera y más viendo la igualdad que hay entre todos los favoritos. Contador parece el más fuerte, pero Froome va de menos a más y puede dar algún disgusto o ser un factor determinante en lo que queda de Vuelta.

A continuación os dejamos el resumen de lo acontecido en la segunda semana para que podáis disfrutar de lo que queda sabiendo qué es lo que ha ocurrido hasta ahora.

Real Monasterio de Santa María de Veruela-Borja

Segunda contrarreloj y prácticamente la única seria de toda la carrera. Y tampoco es que fuera una crono para tirar cohetes, 36,7 kilómetros en la que el primer tercio picaba para arriba, tanto que se terminaba subiendo un puerto, el Alto de Monago, de tercera categoría con alguna rampa bastante dura; de las que rompen el ritmo y te dejan vacío. Los contrarrelojistas deben estar igual de contentos con la organización que los sprinters puros.

Ganar una contrarreloj no es nada fácil a menos que seas Tony Martin. Quién si no iba a imponerse en la meta de Borja, localidad que saltó a la fama hace un par de años por ser el lugar donde se perpetró la más infame y esperpéntica de las restauraciones artísticas. Si no te acuerdas busca “Cristo de Borja” en cualquier buscador de la red y saldrás de dudas (http://femeniname.com/se-ha-montado-el-cristo-con-el-ecce-homo-de-borja/). El antes y el después le deja a uno con la boca abierta en una clara expresión de “no puedo creerlo”.

Increíble resultó, también, el desarrollo de la etapa. Como ya he dicho el vencedor fue Tony Martin que se limitó a no perder mucho tiempo en la cima del puerto para sacar la apisonadora de ahí en adelante. Viendo rodar al alemán tan acoplado y moviendo desarrollos tan grandes uno se queda embobado de igual manera que el protagonista de una serie televisiva cuando aparece la chica más popular del insti a cámara lenta con su pelo ondeando al viento y música de fondo. Y todo esto para decir que nadie supuso una verdadera amenaza para la victoria del corredor de Omega.

El protagonismo de la contrarreloj fue para los hombres de la general. De los que no andaban metidos en esta lucha solo destacaron; Cancellara, que fue tercero después de ser sancionado con  7” por ir unos metros a rueda de su compañero Popovich; Cadel Evans, que como gregario está dejando mucho que desear, fue sexto; el imprevisible Kiryienka fue séptimo; y Jesse Sergent, uno de los candidatos al triunfo de la etapa, fue noveno.

Sorprendente fue la actuación de Rigoberto Urán. El colombiano se quedó a tan solo 15” de Martin en un actuación individual magnífica que le valió para ser segundo en la etapa. Muy buena contrarreloj hizo también Alberto Contador que finalizó cuarto a 39” del ganador. Su actuación sirvió para mandar directamente a la basura su discurso conservador. Antes de la salida de Jerez parecía que tenía la tibia que no le valía ni para hacer una bandera pirata. Ahora, con el paso de los días, todo el pelotón firmaría tener la tibia como Contador si con eso rodasen como él. Alberto, por favor, no llores más y ve a muerte. Sobresaliente actuación también la de Samuel Sánchez, quinto en la etapa a 48” de Martin y justo por delante de su compañero Evans. Poca gente podía esperar una crono tan buena de esta versión desmejorada de Samu (no olvidemos que tiene ya treinta y seis añitos).

Notable fue también la contrarreloj de Alejandro Valverde. Un minuto justo perdió con el vencedor de la etapa y demostró que lo suyo en las contrarrelojes es pura lotería. Solo hay que ver su última crono del Tour, ¡qué desastre! Bien es cierto que esta contrarreloj era más corta y más dura que la de la ronda francesa.

Correctos pero sin brillo estuvieron los tres ciclistas que peor lo pasan en esta suerte: Joaquim Rodríguez, Robert Gesink y Fabio Aru. Perdieron alrededor de dos minutos cada uno. Para Purito, que aspira a ganar la Vuelta, esta pérdida de tiempo unida a sus ataques de pancarta es un grave hándicap.

Chris Froome fue sin duda el que peor contrarreloj hizo. El británico aspiraba a plantarse el jersey rojo de líder al finalizar la etapa y a pelearle la etapa al rey del cronómetro, Tony Martin, pero no pudo cumplir las expectativas. Se le vio pedalear torpemente y sin fuerza. También cabeceó, pero esto es una característica de su pedaleo, como lo de mirar constantemente el potenciómetro. La pregunta es: ¿habrá usado el dichoso aparatito en su noche de bodas? “Lo siento, querida. Tengo que bajar el ritmo”. 53” perdió Froome con respecto a Contador. Como dije mal, muy mal la crono de Froome para lo que se esperaba de él.

¿Y Quintana? Tema peliagudo este. Dada su condición de líder salió último en la crono y su tiempo en el primer paso intermedio era peor que el de Contador pero sin ser desastroso. Al poco de iniciar el descenso Nairo se llevó la mano a la zapatilla para ajustársela. En ese momento la carretera giraba hacia la derecha y pilló desconcentrado a Quintana. El colombiano perdió el control de su bicicleta y su rueda trasera impactó con el guardarraíl, lo que le hizo salir despedido por los aires un par de metros. Tras un tiempo prudencial se levantó dolorido y después de una breve observación médica continuó la etapa. El supuesto líder de Movistar se dejó, debido a la caída, 3´28” con respecto al pinteño de Tinkoff que pasó a enfudarse el maillot de líder.

Pamplona-San Miguel de Aralar

Tercera llegada en alto de la Vuelta a España en una etapa que pasaba por Navarra, los dominios de Miguel Induráin. Etapa corta de 151 kilómetros con tan solo dos puertos; Lizárraga, de segunda categoría, y a veinte kilómetros de este la última dificultad montañosa del día, el Alto de San Miguel de Aralar, diez kilómetros con una pendiente media del 7,5%. La parte más dura de la subida estaba situada a dos y medio de meta, un guiño más de la organización al ciclismo de pancarta que reina en las competiciones de nuestros días.

Johan Le Bon (FDJ), Pello Bilbao (Caja Rural), Elia Favilli (Lampre), Pim Ligthart (Lotto), por tercera vez en lo que va de Vuelta, y Vasil Kiryienka (Sky), formaron la fuga del día. El más batallador fue el bielorruso de Sky que fue cazado al principio de la ascensión a Aralar.

La principal noticia de la etapa fue el abandono de Nairo Quintana. Sí, como el día anterior, Nairo volvió a besar el suelo y lo hizo de tal forma que se lastimó la clavícula y tuvo que abandonar la carrera. Sensible baja para la competición que perdía a un potencial agitador de la carrera.

En Aralar, una vez neutralizado Kiryienka, eran los compañeros de equipo del bielorruso los que formaban un trenecito en cabeza del pelotón e imponían un fuerte ritmo en la subida, un clásico de Sky. El ritmo era tan intenso que incluso por momentos el propio Froome parecía ceder ante el ritmo de Cataldo, Nieve y compañía. Hay quien a esto lo llama despropósito.

El primero en moverse entre los favoritos fue el francés de Giant, Warren Barguil, que no está teniendo precisamente su mejor actuación en esta Vuelta. Junto a él saltó el holandés, Gesink. El de Belkin estuvo aguantando en cabeza hasta que Contador arrancó por detrás y le recortó los pocos segundos de ventaja que había conseguido. El ataque de Alberto, sin mucha fe, fue respondido por Joaquim Rodríguez y Valverde. Los demás favoritos, incluido un extenuado Froome, contactaron pocos metros después.

Tras el parón lo intentó Dani Navarro, ciclista de los que tienen margen de maniobra, pero su movimiento no cuajó. Sí lo hizo el ataque final de Fabio Aru que, con el consentimiento de los mejores, se plantó solo en la línea de meta y consiguió su primera victoria de etapa en la Vuelta. Magnífico año del escalador italiano que ya ganó etapa y fue tercero en la general del Giro de Italia de este mismo año. No hubo diferencias entre los favoritos.

Logroño-Logroño

Tremendo paseo que se dio el pelotón en la duodécima etapa. Ocho infumables vueltas a un circuito sin ningún tipo de interés. Sopor puro y duro. Una etapa de las que, si me apuras, hacen perder más aficionados que el dopaje. Con ladrillacos así no me extraña que mi padre prefiera ver una película de Steven Seagal.

Un verdadero desastre del que solo se salvó Matthias Krizek, el austríaco de Cannondale. Por lo menos se atrevió a saltarse este “día de descanso” y rodó durante casi toda la etapa en solitario, sin nadie con quien poder compartir ni una miserable barrita de muesli, ni tan siquiera, una liviana conversación sobre las Cinco Vías de Santo Tomás de Aquino. Evidentemente fue cazado y no pudo completar su quimérico sueño de vencer en una etapa de la Vuelta pero por lo menos su madre y su abuela le vieron por la tele.

En la volata se impuso una vez más el alemán John Degenkolb, esta vez por delante de Tom Boonen, que se prepara para el Mundial en ruta de Ponferrada, y de Jacopo Guarnieri, sprinter de Astana que correrá el año próximo en el Katusha con la idea de ayudar al magnífico Alexander Kristoff.

Belorado-Obregón

Bonito y emocionante final el vivido el pasado viernes en la Vuelta a España. Pero, como es habitual, antes de la resolución un grupo se marchó por delante del pelotón con la intención de levantar los brazos en la meta de Obregón. Vegard Breen (Lotto), Alexey Lutsenko (Astana), Damien Gaudin (Ag2R), Jay Robert Thomson (MTN), Jasper Stuyven (Trek), Peter Sagan y Paolo Longo (Cannondale), Stef Clement (Belkin), Damiano Cunego (Lampre), Danilo Wyss (BMC) y Luis León Sánchez (Caja Rural) cooperaron y se dieron relevos para conseguir su objetivo. Desgraciadamente para ellos, muchos equipos veían posible llevarse la victoria de etapa y trabajaron por detrás para echar la fuga abajo.

Los últimos tres kilómetros de la etapa, ya dentro del Parque Natural de Cabárceno, sin llegar a tener la categoría de puerto de montaña, estaban repletos de duros repechos. Varios equipos trabajaron mucho para entrar bien colocados bajo la pancarta de tres a meta. Mucho ritmo en la aproximación por parte de Orica y, sobre todo, de Katusha y de Tinkoff.

Al llegar a la primera rampa dura se movió Brambilla, quien consiguió unos metros de ventaja. Como en Aralar, el asturiano Dani Navarro también se movió. Cogió la rueda del italiano de Omega y le soltó con un nuevo cambio de ritmo. Por detrás, lo intentaron Dan Martin y Chris Froome pero Valverde abortó ambos movimientos. Ya en el último kilómetro un fortísimo demarraje de Dani Moreno hizo peligrar la victoria de Dani Navarro pero el corredor de Cofidis supo gestionar perfectamente sus fuerzas y su ventaja y consiguió la primera victoria en una grande de su carrera. Los favoritos llegaron todos juntos con el mismo tiempo. Muy meritorio el quinto puesto cosechado, contra todo pronóstico, por Nacer Bouhanni que se mantuvo con los mejores pero al que le faltaron fuerzas al final para ganar.

Santander-La Camperona

La Camperona es uno de esos puertos terribles que tanto gustan a los organizadores de la Vuelta. En este caso son casi diez kilómetros de subida en los que los seis primeros son casi un falso llano, luego un kilómetro al 7% y finalmente los tres últimos kilómetros con rampas constantes con porcentajes entre el 15% y el 22%. Para que nos entendamos, son tres kilómetros finales para echar el hígado por la boca.

Cómo no, un grupo de intrépidos corredores se marchó por delante para ser los protagonistas de la etapa. El grupo estaba integrado por; Jacques Janse van Rensburg, Jaco Venter y Louis Meintjes (MTN); Tom Boonen y Carlos Verona (Omega), el español ha decidido aprender de los grandes, así que donde va Boonen, va él; David Arroyo y Luis León Sánchez (Caja Rural), que acabaría la etapa vistiendo el maillot de la montaña que hasta ese día llevó su compañero de equipo Lluís Mas; Yannick Martínez, que se dio una panzada de trabajar para su líder y compañero de escapada, Romain Sicard (Europcar); Adam Hansen y Bart De Clerq (Lotto); José Rodolfo Serpa y Przemyslaw Niemiec (Lampre); Oliver Zaugg y Sergio Paulinho (Tinkoff); Guillaume Levarlet (Cofidis); Luke Rowe (Sky); Robert Wagner (Belkin); Imanol Erviti (Movistar) Fabio Felline (Trek); Ryder Hesjedal (Garmin); Johannes Frohlinger (Giant) y Alexandr Kolobnev (Katusha).

En el pelotón dejaron que la escapada ganara tiempo y persiguieron a los fugados con un trote cochinero y sin convicción. A treinta de meta parecía que el ganador de la de etapa iba a salir de la fuga. De estos hombres de cabeza, Adam Hansen fue el encargado de tirar de los escapados, en beneficio de su compañero De Clerq, en el falso llano que precedía a los rampones de La Camperona. En la primera rampa dura se produjo una selección natural. Solo quedaron en cabeza: De Clerq, Hesjedal, Meintjes, Zaugg, Sicard, Erviti y Kolobnev. A dos de meta se marchó por delante Zaugg. Unos metros por detrás aguantaba Hesjedal y un poco más atrás Erviti y Kolobnev.

Entre los mejores, en la primera rampa de La Camperona, Alejandro Valverde se vistió de superhéroe y se fue para adelante sin mirar atrás. ¡Boom! El grupo en mil pedazos. Con él se fue Contador y poco a poco fue entrando Joaquim con la ayuda de su compañero Caruso. Froome no entró en el juego de cambios de ritmo propuesto por los españoles y siguió subiendo, muy atrás, al ritmo que le marcaba su potenciómetro. Más tarde fue Contador el que lo intentó. Valverde pagó el esfuerzo inicial y se descolgó unos cuantos metros. Mientras los españoles y Aru se peleaban entre sí, metafóricamente hablando (que como veremos más adelante en esta Vuelta también ha habido peleas literales), Froome iba recuperando terreno, rebasó a Valverde y cazó al terceto formado por  Contador, Purito y a Aru. A falta de un kilómetro el británico atacó sin levantarse de la bicicleta e hizo sufrir a Contador que no pudo seguir su ritmo. Finalmente Froome, Joaquim, Contador y Aru entraron separados por escasos segundos. Valverde perdió 29” con Froome.

Un par de minutos antes, a falta de 150 metros para la meta, un exhausto Oliver Zaugg casi podía tocar con sus manos la victoria cuando miró hacia atrás y vio que aparecía, resoplando como un toro, Hesjedal. A Zaugg no le quedaban fuerzas para agarrarse a la rueda del canadiense y solo pudo ser segundo. Hesjedal realizó un esfuerzo final tan brutal que fue incapaz de levantar los dos brazos para celebrar su brillante y merecida victoria.

Oviedo-Lagos de Covadonga

La subida a los Lagos de Covadonga es una de la más míticas de la Vuelta a España. La pena es que este año no se ha subido antes el Mirador del Fito, lo que habría hecho la etapa mucho más dura.

En una edición en la que está habiendo mucho sol, los ciclistas se encontraron con un día bastante malo; fresco y con bastante lluvia. La verdad es que siempre se agradece ver una etapa de montaña con lluvia, le aporta épica a la carrera aunque a los ciclistas no debe hacerles nada de gracia.

En la primera de las dos subidas de la jornada, el Alto del Torno, que se coronaba a poco más de treinta kilómetros para la meta, asumía la responsabilidad Movistar. El gran ritmo marcado en la subida enfilaba el grupo y recortaba bastante la ventaja lograda por el quinteto que rodaba en cabeza. Los fugados eran el polaco Przemyslaw Niemiec (Lampre), el jersey verde John Degenkolb (Giant), el belga Krystof Vandewalle (Trek), el croner australiano Cameron Meyer (Orica) y el español Javier Aramendia (Caja Rural).

En el Torno, con la carrera ya lanzada, el líder de Garmin, Dan Martin, se fue al suelo en plena subida. El irlandés se vio obligado a hacer un gran esfuerzo para poder volver a entrar en el grupo varios kilómetros después. Poco antes de coronar Katusha entró al trapo y tomó el relevo de Movistar, momento en el que Rigoberto Urán sufría una avería y se descolgaba. Lo mismo le pasó instantes después a Joaquim Rodríguez que también perdió contacto con el grupo. En la bajada consiguieron entrar Joaquim, Urán y Dan Martin. El de Garmin, como ya hemos dicho, fue quien peor lo pasó para reenganchar con los favoritos.

La bajada del Torno, estrecha, mal asfaltada y húmeda, era un peligro. Prueba de ello fue la excursión que se marcó ladera abajo Jonathan Castroviejo. Por suerte para él no le pasó nada grave y tras trepar de nuevo hasta la carretera pudo acabar la etapa sin complicaciones. Debido al percance, el pelotón conducido por Movistar redujo el ritmo. No es que estuviesen arriesgando pero la peligrosidad del descenso hizo que, a partir de ese incidente, se bajase con mucha más precaución.

Al pie de la subida a los Lagos de Covadonga los escapados tenían una renta de cuatro minutos. ¿Sería suficiente tiempo para alguno de ellos? El primero en intentarlo fue Cameron Meyer y con él se fue Niemiec, quien más tarde lanzó un ataque que le dejó solo en cabeza a falta de cinco kilómetros para la meta.

Entre los favoritos el primero en mover el árbol fue Warren Barguil pero el francés no está fino este año y no pudo abrir hueco. Por lo menos su movimiento sirvió para revelar las carencias de cada corredor. Froome rodaba a cola del grupo y no paraba de mirar su potenciómetro. A cada cambio de ritmo perdía contacto con los mejores pero al poco volvía a asomar la cabeza entre ellos. Contador atacó una y otra vez pero cada vez que Purito y Valverde llegaban a su rueda se producía un nuevo parón que no permitía que abriesen hueco con el resto de favoritos.

Los parones también provocaron que Niemiec pudiera llevarse la etapa por una diferencia de solo 5”. Suficiente para sus intereses. Valverde esprintó buscando sin éxito la etapa. A su rueda entró Joaquim. Alberto unos metros por detrás y tras él Aru y Froome.

La falta de colaboración entre el trío español dio vida a un sufriente Froome que, a pesar de pasarlo mal cada día, sigue metido en la pelea por la victoria final.

San Martín del Rey Aurelio-Lagos de Somiedo

La última etapa antes del segundo día de descanso ha sido la única que de verdad puede calificarse de etapa de alta montaña en una gran vuelta. Una jornada con cinco puertos, cuatro de primera categoría y uno de segunda con final en La Farrapona. Una jornada para poder hacer movimientos desde lejos. Para esperar a moverse en el último puerto ya están todos los demás finales en alto de la Vuelta. Pero en vez de aprovechar el exigente recorrido de la etapa, los favoritos decidieron que era mejor dejarlo todo para el final.

Numerosa escapada por delante compuesta por: Rohan Dennis (BMC), Laurens Ten Dam (Belkin), Gianluca Brambilla y Wout Poels (Omega), Luis León Sánchez y Pello Bilbao (Caja Rural), Johan Le Bon (FDJ), Romain Sicard (Europcar), Ivan Rovny (Tinkoff), Peter Kennaugh (Sky), Adriano Malori (Movistar), Alessandro De Marchi (Cannondale) y Damiano Cunego (Lampre).

Lo más interesante e inesperado surgió en este grupo de cabeza. ¡Brambilla y Rovny se liaron a golpes! El italiano le recriminó de mala manera al ruso que no pasase ni un relevo, Rovny le explicó el porqué con un estilo propio de los países del Este y Brambilla, pequeño escalador de sangre caliente le propinó un puñetazo en los morros al ruso quien, ni corto ni perezoso, le devolvió el golpe. Poner la otra mejilla es de pusilánimes. Los antepasados de Rovny no se tragaron décadas de dictadura stalinista para ver como su honor es mancillado por un lombardo de metro setenta.

Brambilla hizo lo que hace la mayoría en estos casos: pegar y salir corriendo. Al poco del incidente se marchó para adelante junto a su compañero Poels y el incombustible De Marchi. Media hora más tarde le ordenaron parar. Estaba fuera de la carrera. Lógico, la Vuelta no es el Salvaje Oeste por mucho que el sheriff, los comisarios, siempre llegue tarde. Rovny también tuvo que dejar la carrera cuando había sido reintegrado en el pelotón y tiraba de su líder, Alberto Contador.

En el Puerto de San Lorenzo Sky organizó una auténtica escabechina y fue dejando cuerpos por las cunetas de la subida. El grupo se quedó con muy pocas unidades, unas veinte o treinta a su paso por la cima.

Sky, lejos de apartarse siguió empujando. Parece que era el día de Chris Froome. Su asalto a la clasificación general estaba preparado. Su potenciómetro bombeaba datos como en los mejores días.

Al entrar en La Farrapona los hombre de negro siguieron a lo suyo y pusieron una marcheta asfixiante. Cuando entró al relevo Mikel Nieve, el último Sky, solo quedaban los mejores, con la excepción del pobre Urán que, enfermo, llegó a meta con 15′ perdidos. Froome, que cuando se encuentra bien tiene muy poca paciencia, miró su aparato y vio en la pantalla un corazón verde, lustroso, bombeante. Se levantó de la bicicleta y atacó a su manera: con todo lo que tiene. El cambio de ritmo fue devastador. El único que pudo seguir su rueda fue Contador. Joaquim y Valverde, que los días precedentes habían salido a todos los ataques propuestos por el pinteño, se quedaron clavados, juntos, con cara de “la has liado, pollito”. Por detrás Fabio Aru llegó hasta el dúo español para minimizar las pérdidas con Froome y Contador. Pero el británico de Sky, que, al contrario que los demás, no especula, se lanzó hacia delante sin importarle llevar a Contador a rueda. El de Tinkoff, rácano en el esfuerzo, no le pasó ni un solo relevo. Es más, bajo la pancarta del último kilómetro, le atacó y le ganó la etapa. Justo lo que tantas y tantas veces hemos criticado a otros lo hizo en esta ocasión Alberto. El de Tinkoff antes de dormir habrá leído a Maquiavelo, “el fin justifica los medios” (en realidad esta frase, erróneamente asociada a Maquiavelo, fue escrita en 1645 por el teólogo alemán Hermmann Busenbaum, “cuando el fin es lícito, también lo son los medios”). Tras Contador llegó Froome. Con casi un minuto perdido llegaron, primero Valverde, luego Purito y, unos segundos después, Aru.

Después de mucho intentarlo, la Vuelta se pone muy de cara para Alberto Contador. Lo curioso es que Contador ha abierto hueco gracias a Froome. Sin su ataque, probablemente, hubiese vuelto a entrar cogido de la mano de los españoles de Movistar y de Katusha y la diferencia de tiempo sería la misma. Al británico su ataque no le sirvió para ponerse líder pero, al menos, ya tiene la segunda plaza del podio, que ocupa Valverde, a solo 3”.

El miércoles se reinicia la tercera semana, esta vez más corta de lo habitual. ¿Será capaz Alberto Contador de conservar el jersey rojo hasta el final o se lo arrebatará algún otro? Allí estaremos para verlo.

Disfruta del ciclismo.

 Escrito por:

@AbdonRV

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